Los cebos vivos más eficaces
La lombriz de tierra es el cebo universal: carpas, barbos, truchas y anguilas la aceptan prácticamente todo el año. El gusano de mar (arenicola o americanos) es imprescindible en la costa para dorada, lubina y sargo, mientras que el pez vivo pequeño se usa para lucios y grandes depredadores.
El cangrejo de río americano, especie invasora en muchas cuencas, se emplea en algunas zonas como cebo de barbos y carpas grandes; comprueba siempre la normativa local antes de usarlo.
Cómo montar el cebo vivo en el anzuelo
La lombriz se ensarta por la cabeza o se pincha en varios puntos para que siga moviéndose; el gusano de mar se monta en tramos para que libere su olor. Con pez vivo, lo habitual es pinchar bajo la aleta dorsal, sin tocar la columna, para que el pez nade con naturalidad.
Los anzuelos de curva larga son los más adecuados para cebos vivos porque ofrecen una buena clavada sin matar el cebo al montarlo.
Mantener los cebos vivos durante la jornada
Las lombrices se conservan en una lombricera con tierra húmeda y fresca, lejos del sol. Los gusanos de mar necesitan un envase frío y seco, y los peces vivos requieren un cubo con agua oxigenada o un aireador portátil, cambiando el agua si se calienta.
En verano, una nevera con acumuladores de frío (sin contacto directo con el agua) prolonga la vida de casi todos los cebos vivos.
Mantener tus cebos vivos durante la jornada
La noche anterior, con tierra húmeda y en lugar fresco.
Envase frío y ventilado, lejos del sol y del agua dulce.
Un aireador portátil mantiene el oxígeno suficiente para todo el día.
Sol directo mata los cebos vivos en minutos en verano.
Si se calienta o enturbia, renueva el agua del cubo.