Especies del Atlántico
La lubina es la reina de la cornisa cantábrica, perseguida desde orilla, escollera y embarcación con señuelos y cebo vivo. Le acompañan el sargo, la dorada, la maragota, el baila y, en fondos más profundos, el congrio, la merluza, el abadejo y el besugo.
La caballa, el jurel y la anchoa forman los bancos pelágicos que cada verano acercan los depredadores a la costa. Saber qué banca en cada estación te dice qué puedes pescar y con qué técnica: la pesca atlántica es una pesca de temporada.
Zonas y condiciones
Las rías gallegas son un santuario para la lubina, el sargo y la dorada, con fondos de roca y mucha comida. La costa cantábrica, de acantilados y playas abiertas, premia la pesca de orilla con mar movida y las grandes jornadas de lubina en invierno.
El Atlántico vive de las mareas: las dos horas alrededor de la pleamar y la bajamar marcan la actividad de los peces, que entran a comer a las zonas someras con la subida del agua. Consulta las tablas de mareas de tu zona antes de planificar la salida.
Técnicas según costa
Desde playa, el surfcasting con plomos pesados y cañas largas es la técnica reina para llegar a la segunda línea de rompiente. En escollera, el lanzado con cucharillas y vinilos busca lubinas, y la pesca a fondo con cebo natural de mejillón o gusano atrae sargos y doradas.
Desde embarcación, el curricán con cucharillas o peces artificiales para pelágicos y el vertical jigging para fondos rocosos son las opciones más productivas. Adapta el equipo al escenario: en el Atlántico, el material de orilla y el de barco comparten pocas cosas.
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