Riesgos del sol en el agua
En la orilla o en el barco, la radiación llega directa y reflejada, y zonas como la nuca, las orejas y la parte baja de la cara se queman sin que lo notes. Además, el viento y la brisa marina enmascaran el calor: puedes quemarte gravemente en un día que no parece caluroso.
La exposición acumulada es el principal factor de riesgo de cáncer de piel, y los pescadores pasan más horas al sol que casi cualquier otro colectivo. La protección diaria, incluso en días nublados, no es negociable.
Ropa y accesorios con protección UPF
La ropa técnica con factor UPF (como camisetas de manga larga y sombreros de ala ancha) es la primera barrera: protege sin necesidad de reaplicar crema. Busca tejidos frescos y de secado rápido que no den calor.
Completa con gorra o sombrero de ala amplia, gafas polarizadas con protección UV y un buff para la nuca y el cuello. La crema solar se reserva para cara, manos y zonas descubiertas, reaplicándola cada dos horas y después de sudar o mojarte.
Hidratación y golpe de calor
El golpe de calor es un peligro real en jornadas largas: mareos, dolor de cabeza, náuseas y piel seca son señales de alarma. Bebe agua de forma regular aunque no tengas sed y evita el alcohol, que deshidrata.
Planifica descansos a la sombra en las horas centrales del día y vigila especialmente a los niños, que se deshidratan antes que los adultos. Si alguien presenta síntomas de golpe de calor, busca sombra, agua fresca y ayuda médica sin demora.
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