El montaje básico del flotador
El montaje clásico de agua dulce consta de caña ligera, sedal, flotador fijo o deslizante, plomos partidos y un bajo de línea con anzuelo. El flotador se fija con dos nudos o con el pasador de la boya, y los plomos se reparten para que la boya quede lastrada casi hasta la antena, dejando solo la punta visible.
Con el flotador deslizante (boya con pasador y tope corredizo) puedes pescar a mayor profundidad sin necesidad de una caña larguísima: el sedal se desliza por la boya hasta el tope.
Regular la profundidad: la clave de la picada
La profundidad se regula desplazando el tope o la boya por el sedal hasta que el anzuelo quede a la altura donde se encuentra el pez. En invierno o con agua fría, los peces suelen estar a media agua o en el fondo; en verano, cerca de la superficie en las primeras horas.
Una buena referencia: si el pez pica y no clavas, la profundidad es excesiva o el cebo arrastra por el fondo; si la boya se hunde de golpe y se suelta, prueba a bajar el anzuelo unos centímetros.
La picada y el clavado
El pez puede picar tragando el cebo (la boya se hunde) o tomándolo con cuidado (la boya tiembla o se desplaza). Espera al hundimiento franco para clavar con un golpe de muñeca seco pero corto, sin tirar del sedal.
El tamaño del anzuelo y el grosor del sedal condicionan la naturalidad de la presentación: cuanto más finos, más picadas, pero también más riesgo de rotura con peces grandes.
Montaje del flotador paso a paso
Por el pasador o fija el flotador con dos nudos al sedal.
Dos o tres, a 15-30 cm del anzuelo.
Debe quedar solo la antena fuera del agua.
Con un nudo de sangre o palomar bien apretado.
Según la zona de agua que quieras cubrir.
Lanzamiento suave y sedal tenso para notar el hundimiento.
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