Cómo elegir el puesto de pesca
En ríos, busca zonas de corriente suave, orillas con vegetación sumergida, piedras grandes y los límites entre corriente y agua remansada: los peces se refugian y esperan la comida que arrastra el agua. En embalses y lagos, las desembocaduras de arroyos, los árboles caídos y los cambios de profundidad concentran a las especies.
En el mar, las playas con canales entre bancos de arena, las desembocaduras y las puntas de roca son puestos clásicos. Observa el agua: las zonas con oleaje rompiente sobre fondo irregular suelen tener más vida que las aguas uniformes.
Técnicas según el medio
La pesca a fondo con plomo y cebo es la más sencilla y productiva: monta un plomo corredizo, un bajo con anzuelo y cebo natural, y espera la picada. La pesca con flotador mantiene el cebo a la profundidad exacta y es ideal para ríos tranquilos y embalses. El spinning desde orilla, lanzando señuelos en movimiento, cubre mucha agua y ataca a los depredadores activos.
Combina técnicas según la hora: al amanecer y al atardecer los depredadores se mueven y el spinning rinde; a mediodía, el fondo y el flotador con cebo son más fiables. No dudes en cambiar de puesto si en 30-40 minutos no hay señales.
Equipo imprescindible
Una caña de 3 a 4 metros de acción media, un carrete con hilo de 0,20-0,30 mm, un surtido de plomos, flotadores, anzuelos y cebos, un salabre y una silla bastan para la mayoría de las jornadas. Añade un soporte para dejar la caña mientras esperas y una caja organizadora para el material.
Si pescas en río, unas botas de vadeo amplían mucho tu zona de pesca. Y recuerda que en aguas continentales necesitas licencia y que las normas varían por comunidad autónoma: consúltalas en la administración local antes de salir.